martes, 12 de mayo de 2026

Baluarte San Salvador (Sanlúcar)


Transcripción del Texto:
BALUARTE DE SAN SALVADOR
PLAYA DE ZANFANEJOS - BONANZA
Salida de todas las expediciones al Nuevo Mundo convirtiendo en estas playas en la auténtica PUERTA DE AMÉRICA y de la Salida y LLegada de la 1ª Vuelta al Mundo

El baluarte de San Salvador se encuentra en Sanlúcar de Barrameda, concretamente en la playa de Zanfañejos en Bonanza. Se encuentra  a orillas del río Guadalquivir entre Bajo de Guía y Bonanza próximo a la curva, playa y puerto; frente a la orilla de Doñana.



Evidentemente es un sitio estratégico por cuanto defendía el paso por el río, prevenía ataques piratas y podía alcanzar también la otra orilla.



Desde esta zona zarpaban los barcos que conectaban Sevilla con las Indias y aquí es donde la expedición de Magallanes y Elcano zarpó en 1519 y donde regresó la nao Victoria en 1522, consiguiendo la primera circunnavegación de la Tierra.



Hoy es un sitio agradable para pasear y recordar la historia. Se puede acceder a la playa mediante un camino asfaltado y luego a través de una pasarela de madera. Es posible rodear a pie el baluarte para observar en detalle la construcción.



Contexto histórico

Fue uno de los fuertes que formaron la red de fortificaciones de Sanlúcar, junto a los de Santiago y del Espíritu Santo. Se construyó en torno a 1626 o 1627 (según las fuentes) sobre las dunas por orden de Felipe IV, como ya hemos dicho, para proteger el puerto de Bonanza de la piratería.


En ese momento esta zona y el almirantazgo "de la Mar Océana" estaban bajo el control del VIII duque de Medina Sidonia. Recordemos que en esta época los nobles a los que el rey concedía extensos territorios tenían el derecho a gobernarlos, recaudar impuestos pero también la obligación de defenderlos corriendo a cargo de los gastos de construcción y mantenimiento de las instalaciones necesarias. Su diseño corrió a cargo del arquitecto Giusseppe Gómez de Mendoza.



Su guarnición estaba al mando de un capitán con un teniente, diez soldados y ocho artilleros.

En 1645 pasó junto a la ciudad de Sanlúcar de Barrameda a manos de la corona española. Esto fue consecuencia de la rebelión del IX duque de Medina Sidonia contra el rey. Son varias las causas de este rebelión: conflicto por los peajes e impuestos a cobrar en Sanlúcar por el duque, irregularidades en la administración e intento de adquirir más notoriedad en la corte. Para esto contó con el apoyo del conde de Ayamonte, llegando a constituir un amago de movimiento independentista para la Andalucía Occidental. Una vez descubierta la conspiración el IX duque cayó en desgracia perdiendo buena parte de sus privilegios.



En el siglo XIX durante la llamada Guerra de la Independencia sirvió como puesto de mando de las tropas francesas a cargo de la desembocadura del Guadalquivir. Durante este mismo siglo ya fue abandonado, quedando a merced de la arena y las inclemencias meteorológicas.



Posteriormente pasó a propiedad del Estado al quedar dentro del deslinde de la zona marítimo terrestre.


El baluarte es un recuerdo material de la importancia que tuvo Bonanza en los tiempos en los que Sanlúcar de Barrameda, y especialmente su puerto de Bonanza, eran puntos clave en las rutas comerciales y militares de la corona española.



Descripción




Esta fortaleza está compuesta de un interior con cuerpo de guardia, repuesto y almacenes. Está construido en piedra de sillería. Su planta es cuadrangular y abaluartado, siendo de reducidas dimensiones, con terraplén y cañoneras. Debido a sus reducidas dimensiones, tan solo cabrían cuatro piezas de artillería, por lo cual resultó insuficiente para las funciones a las que estaba destinado, suponiendo esto motivo de su temprano abandono. 




El edificio ocupa una superficie aproximada de 870 m² y un perímetro de 155 metros con forma de estrella. El edificio está construido con piedra y ladrillo mampuestos con mortero de cal. En los vértices y almenas está reforzado con sillería de piedra ostionera.




Los muros son bastante anchos y ligeramente ataludados, es decir inclinados en forma de talud, con una altura máxima de seis metros.




Las troneras se ubican sobre las cortinas orientadas hacia el Guadalquivir y hacia tierra para defender el acceso al baluarte.




En las esquinas hacia el lado de tierra aparecen dos garitas construidas con piedra ostionera y cubiertas con bóveda de ladrillos toscos.. De ellas sobresalen una ménsulas grandes, que sugieren la existencia de un voladizo.




En la cortina que mira hacia tierra se aprecia la puerta. Llama la atención la altura del escalón para acceder al interior, lo cual puede suponer la existencia de algún pequeño puente levadizo. Las jambas son por supuesto también de roca ostionera, para dar solidez a la puerta. La zona delante a ella constituye una explanada, hoy dedicada a huerto.




En la esquina sureste se encuentran los restos de una cisterna para almacenar agua para la guarnición. Se conservan restos de la solería original de granito.
Sabemos que en su interior existía un cuerpo de guardia y almacenes pero actualmente no se distinguen simple vista.



Su sólida construcción veía mermada su eficacia por su reducido tamaño, tanto es así que sólo podía albergar cuatro piezas de artillería. Esta sería una de las probables razones para su abandono ya que era insuficiente para las necesidades defensivas de la zona.




Estado de conservación




Durante muchos años el baluarte permaneció semienterrado por los movimientos naturales de la arena. Su estado de conservación no era bueno debido al deterioro producido por las inclemencias del tiempo, el crecimiento natural de la vegetación, la  alta humedad lógica del sitio y la falta de civismo de algunas personas.



En los años 90 del siglo XX comenzó el interés y los trabajos por recuperar el baluarte y la zona. Fue necesaria la reconstrucción de algunos elementos y la consolidación de otros, así como el desbroce y limpieza del interior. La construcción de una pasarela en sus inmediaciones, junto a la barriada de los Marineros, facilitó el acceso.
No fueron necesarias grandes obras para asegurar la estructura pero sí una inversión en torno a los 335.000 euros.



Desde 1949 tiene protección estatal dentro de la declaración en general para los castillos de España. En 1985 la ley de protección del patrimonio histórico volvió a establecer su protección. Está declarado Bien de Interés Cultural y en 2018 se redactó un nuevo proyecto para su rehabilitación.

sábado, 9 de mayo de 2026

Tras las huellas del ferrocarril a Bonanza

 

Tras las huellas del ferrocarril a Bonanza

 

Aún hoy es posible seguir el rastro de esta línea. Al llegar a Sanlúcar de Barrameda procedentes de Jerez, la avenida de acceso sigue el mismo recorrido que la antigua vía hasta llegar a una rotonda donde se toma la salida hacia la curiosamente llamada "Avenida de la Vía Férrea". No queda duda alguna de la razón de este nombre. También podemos localizarla como calle del Almendral. Más adelante toma el nombre de Avenida de la Rondeña, donde tiene su sede la famosa fábrica de dulces y productos navideños.

Atravesando las distintas rotondas llegamos a la que aparece en la foto anterior con la locomotora en su centro. A partir de aquí las indicaciones son las de "Carretera de Bonanza", Avenida Al-Ándalus y luego Avenida 1492, si bien continúa ajustándose al trazado.

Está totalmente urbanizada con empresas y viviendas a los lados y un buen volumen de tráfico.

Más adelante toma el nombre de Avenida de la Rondeña, donde tiene su sede la famosa fábrica de dulces y productos navideños.

Atravesando las distintas rotondas llegamos a la que aparece en la foto con la locomotora en su centro. A partir de aquí las indicaciones son las de "Carretera de Bonanza", Avenida Al-Ándalus y luego Avenida 1492, si bien continúa ajustándose al trazado.

Está totalmente urbanizada con empresas y viviendas a los lados y un considerable volumen de tráfico. A la altura de la avenida Al-Andalus quedaría a nuestra derecha el antiguo apeadero, antes mencionado, de la Huerta Iraola.

Desde el momento en que abandonamos la "carretera de Jerez" transcurren 5,2 kilómetros. Al llegar al final del asfalto vemos de frente un aparente carril. Es la continuación del trazado, ya retiradas todas las vías. No existe indicación alguna sobre la relevancia que tuvo este lugar para la economía de la ciudad y el desarrollo en particular de Bonanza. 

140 metros más adelante encontramos que el carril se ensancha. Corresponde al lugar donde se encontraba la antigua estación de Bonanza, cuya fotografía vimos antes. Hoy es un lugar desangelado y lamentablemente convertido en vertedero de basuras para incívicos. Evidentemente los titulares de este espacio (sean ayuntamiento, Adif, Renfe o quien sea) no dedican el más mínimo cuidado al lugar.


En 130 metros más llegamos al punto donde la vía giraba para enfilar ya directamente al embarcadero de Bonanza. Hoy encontramos un moderno puerto pesquero con una ingente actividad, la cual junto a la agricultura son soporte económico de la zona sin depender exclusivamente del turismo y gastronomía.



Puede llamar la atención a las personas que no conozcan la historia de esta línea ferroviaria una señal de tráfico junto al muelle pesquero. Está claro que se refiere a la avenida así llamada pero no deja de ser curiosa.


Las Tablas


Las Tablas es una barriada rural perteneciente al municipio de Jerez de la Frontera. Se encuentra aproximadamente a seis kilómetros del casco urbano en dirección a Sanlúcar de Barrameda.

Hoy queda próxima a la autovía A-480 pero en su tiempo contó con un apeadero del ferrocarril a Bonanza. Hoy podemos seguir el trazado de la vía gracias a algunas pistas. A la altura de la barriada de La Polilla vemos junto a la autovía una sucesión de antiguos postes de madera. Hoy conducirán probablemente líneas telefónicas pero recuerdan claramente a los que se montaban en paralelo a las vías férreas para el trazado del telégrafo.


No deja lugar a dudas que al tomar la salida para Las Tablas encontremos a los pocos metros un cómodo desvío a la izquierda, ya integrado en el caserío, llamado Avenida de la Vía. Traza una amplia curva con viviendas al lado formando una calle asfaltada. Al terminar la misma, continúa un carril de poco más de tres kilómetros que corresponde al antiguo trazado hasta fundirse de nuevo con la autovía a Sanlúcar.



Las Tablas cuenta con una población de casi 200 habitantes, procedentes en su mayoría de municipios cercanos y atraídos por el trabajo que ofrecen sobre todo las viñas próximas.


sábado, 28 de marzo de 2026

Estación de Jédula

 


Su conexión era únicamente con la estación de Jerez. En 1960 el tramo Jerez - Arcos estaba terminado y listo para su explotación pero sin continuidad más allá. Sólo llegó hasta Arcos algún tren de prueba y mantenimiento.



En 1969, la empresa CIA (Compañía de Industrias Agrícolas luego llamada Azucarera Ebro) cerró su planta de Zaragoza y trasladó la producción a la de Jédula. Se construyó entre 1968 y 1969 operando por primera vez en 1970. Ese mismo año se construyó un ramal ferroviario de 1.500 metros que conectaba las instalaciones con la estación de Jédula.

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Durante las décadas de los 70 y 80, el cultivo de remolacha y la producción azucarera experimentaron un importante auge en las campiñas gaditanas. La superficie cultivada alcanzó una extensión superior a las 50.000 hectáreas, lo que concentró en la provincia de Cádiz hasta el 25% de la producción española y el 60% de la andaluza.


El declive, cierre y desmantelamiento de la planta en 2001 fue consecuencia de políticas agrarias y regulaciones de mercado tras la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea (actual Unión Europea), bajadas de precio de la remolacha, fusiones empresariales e intereses de multinacionales.

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Para el transporte a la estación de Jerez se emplearon tolvas «SUCRAN» y vagones de bordes medios, remolcados por locomotoras ALCO serie 1600. La ALCO 1300, procedente de Almería y destinada a maniobras en Jerez, se usó de 1989 a 1991. Posteriormente, la 1601, pintada de colores “taxi” brevemente, recuperó el servicio siendo la última en utilizarse. En la imagen anterior la vemos remolcando tolvas vacías hacia Jédula.

La actividad de la estación de Jédula estaba  limitada a la campaña de la remolacha. Hasta aquí llegaron los trenes del fallido ferrocarril de Jerez a Almargén. En la imagen vemos una serie de vagones de bordes medios utilizados para el transporte de mercancía movidos por tractoras de Metalúrgica San Martín.



La imagen está tomada en 2026 desde aproximadamente la misma perspectiva que la anterior.



La estación contaba con andenes de carga y para pasajeros así como almacenes aunque no figuraba en las guías de viajeros ni se despachaban billetes. Algunos trabajadores residían en El Rizo y Jédula para el mantenimiento; el resto del año sólo pasaba el tren del economato. Aunque el caserío de Jédula está a unos tres kilómetros de la estación, prácticamente había que ir hasta Jerez cuando se necesitaba algo.

El cortijo de Yllena (o Illena), ahora La Torre y oculto tras las lomas cercanas a La Cantarera, conserva aún en sus tierras la vieja traza del ferrocarril.


La imagen muestra un brocal de pozo de hormigón de unos 2 m de diámetro. Este pozo fue esencial para la estación de ferrocarril en sus inicios, siendo su única fuente de agua para las necesidades ferroviarias y el personal encargado del movimiento y distribución de la remolacha a la azucarera.


Pocos son los vestigios que se pueden encontrar. Desde Jédula hay un sendero que lleva hasta las instalaciones de “Silos de Jedulilla”. Este nombre corresponde a un arroyo próximo.


En principio se puede confundir este sendero con la plataforma de la vía. No es así. Como se ve en la siguiente fotografía, unos metros después de la estación y aproximadamente en el kilómetro 22 de la línea, existía un desvío hacia la azucarera que transcurría próximo a este carril transitable pero no es el mismo.


En la imagen aérea se aprecian bien los dos trazados.


Si nos fijamos bien vemos que poco después la plataforma se eleva ligeramente sobre los terrenos cultivables y probablemente inundables con las lluvias.



Los eucaliptos que los flanquean a ambos lados también nos sirven de guía y explican su utilidad para secar las tierras más próximas.


En el lugar donde estuvo la estación permanecen algunas construcciones en desigual estado. En otros puntos del trazado las estaciones se mantuvieron para diferentes usos. No fue el caso de Jédula. Sólo podemos encontrar las que aparecen en las imágenes.



Pasada la estación en dirección a Arcos hay un paso elevado que comunica ambos lados de las tierras de cultivo sin que se aprecie ningún carril que pase por allí. Aparentemente se encuentra en buen estado y sólo han desaparecido en los últimos años las barandas de hierro.




Existe un sendero denominado "Tren del Azúcar",
que permite conocer el lugar donde estuvieron las instalaciones
de la azucarera ya desmantelada.




lunes, 26 de enero de 2026

Cortadura / Dos Mares

 

En mapas del siglo XVII se habla de la “Cortadura del Arrecife” como un paso de agua que comunicaba la bahía con el Atlántico. No sería el único paso, ya que al ser un terreno al nivel del mar con sólo unas dunas, no era extraño que los temporales y mareas vivas permitieran el paso del agua de un lado al otro, incluso hay referencias a construcciones para poder cruzar estas zonas inundares. También existen referencias del mismo siglo sobre la defensa de la costa en las que se cita que en la plaza solamente contaba con 114 soldados repartidos entre la guardia del puente Zuazo, la garita de los Dos Marea, Puertas del Mar y Sevilla, y castillo de Santa Catalina.


Cortadura cubre la entrada a Cádiz. En el mapa de Cornillón de 1706 aparece en este mismo sitio el Fuerte de Castillejos, rotulado como "Los dos reductos de ambos mares”. Según Adolfo de Castro en este lugar existía desde tiempos antiguos una garita de piedra llamada “De dos mares”, ya que desde sus atalayas se podían vigilar las costas atlánticas al sur al mismo tiempo que la bahía dada la ventaja que supone ser el punto más estrecho del istmo.


Fue el origen del posterior fuerte de Cortadura. Está en el punto donde el istmo se estrecha para dar paso al arrecife hacia La Isla de León. Eran dos pequeñas fortificaciones trapezoidales, situadas junto a las respectivas líneas de costa, unidas por una cortina y envueltas en un foso con camino cubierto perimetral y glacis. Ocupaba todo el ancho del arrecife y constituía un puesto de control para la entrada o salida de la ciudad. A la vez impedirían el paso de tropas enemigas hacia Cádiz y al mismo tiempo el paso hacia San Fernando, en caso de producirse un desembarco en la ciudad. Desaparecieron con la construcción del fuerte.

Existe documentación también del siglo XVII donde el intendente general informa que en paraje de las “torres garitas que se llaman de Dos Mares”, se han extraído lajas de roca ostionera para la construcción y que esto podía provocar que los vendavales cortaran el único acceso a la ciudad por tierra.

Sobre la ubicación exacta existen un par de teorías. Debió quedar destruida durante el maremoto de 1755 y es posible que sus cimientos y restos fueran utilizados para otras construcciones. Podrían ser el caso del Ventorrillo El Chato, en el que llama la atención que exista un subterráneo pese a la proximidad del mar tanto por la bahía como por la playa. Otros planos la ubicarían unos 500 metros mas al norte en dirección a Cádiz. En las cartas de navegación se recogen unos bajos denominados “laja de la garita”.

Durante el siglo XIX debido a la invasión francesa en la Guerra de la Independencia, se hizo necesario extender el perímetro amurallado, lo que dio origen al Fuerte de la Cortadura. Fue proyectado por el ingeniero militar Antonio Hurtado en el lugar de las defensas llamadas Los Castillejos en 1801, comenzando los trabajos en 1808 y concluyendo en 1811. Se siguió el mismo esquema defensivo de la muralla levantada en el siglo XVIII.



Jugó un importante papel defensivo y psicológico ya que,  caso de que La Isla cayese en manos francesas, este fuerte impediría el acceso de los invasores a Cádiz. Puesto que las defensas isleñas aguantaron, sólo se construyó una parte del fuerte proyectado. Comenzó a construirse de forma espontánea contando con la ayuda de voluntarios gaditanos, hombres, mujeres e incluso miembros de órdenes religiosas; que colaboraban así con la defensa de la  ciudad: un nuevo ejemplo de la resistencia que demostró la población gaditana, que convirtió la guerra en una causa particular de sus gentes.




Según sigue refiriendo también Adolfo de Castro fue armado a costa de algunas piezas del castillo de Puntales. Al mismo tiempo fueron “donadas” 200 casas entre Cortadura y las puertas de la ciudad para dejar despejados los fuegos. Sólo los más pobres recibían jornal por su trabajo, dinero dado por los mismos compañeros voluntarios que trabajaban juntos y se lo podían permitir.

En la actualidad marca el límite del casco urbano de la ciudad conservando los baluartes, aunque su interior está ocupado por instalaciones sociales del Ministerio de Defensa para disfrute exclusivo de su personal y familiares.

El proyecto planteaba una fortificación con dos baluartes que hacían frente a la entrada desde San Fernando y dos que se expandían hacia los flancos, así como un sistema de foso y glacis. De este modo quedaban protegidos el acceso por tierra y las zonas de la playa y la bahía, como se explica en el siguiente punto.


Cuando concluyeron las obras, no se construyó el baluarte que protegía el lado de la bahía y que se proyectó de nuevo para contrarrestar una posible invasión francesa. Tampoco había acuerdo entre los ingenieros sobre si su edificación era beneficiosa o no para la defensa de la ciudad.

Si nos fijamos bien, vemos como cada bloque de piedra ostionera tienen un diseño complejo muy elaborado con “cola de milano” que hace que su montaje o desmontaje sólo se pueda hacer desde arriba para que, sin necesidad de mortero de unión, permanezca sin poder separarse.

Los baluartes que hacían frente hacia San Fernando tomaron los nombres de Santa María y San José. El baluarte de la zona de la playa, que actualmente separa la playa de la Victoria de la de Cortadura, se llama baluarte del Espigón o baluarte del Infante Carlos.

Existe información sobre la ubicación de otros puestos: concretamente uno sería de dos piezas entre Cortadura y Torregorda a la altura de El Chato; así como otras piezas intermedias hasta el castillo de Puntales.

Está construido con piedra ostionera y catalogado Bien de Interés Cultural con tipología jurídica de Monumento. El fuerte fue cortado en dos por el trazado de la actual carretera Cádiz-San Fernando.


A su espalda los británicos construyeron un reducto de tierra y arena con foso y planta de cruz griega para reserva de las fortificaciones cercanas.

En este plano de 1880 se puede apreciar los consabidos desvíos de la carretera y vía férrea para rodear la construcción, así como un polvorín en dirección al centro de la ciudad.