martes, 30 de diciembre de 2025

Arco de la Rosa

Arco de la Rosa

También conocido como Puerta de Poniente o Puerta de Santiago. Es la salida de la ciudad al arrabal de los pescadores, bajo la advocación de Santiago. Por esta razón fue conocido como Arco de Santiago. Más allá sólo había campo y plantaciones.

El nombre “de la Rosa” deriva de una pequeña ermita construida en la parte superior dedicada a la Virgen de la Rosa. Allí es donde se velaban los presos antes de ser ajusticiados. Nuestra Señora de La Rosa no es otra que Nuestra Señora del Rosario de los Milagros, que fue trasladada a la Catedral Vieja y allí permanece actualmente. Otras fuentes atribuyen su nombre al capitán Gaspar de la Rosa, que vivió en Cádiz en el siglo XVIII, o directamente al apellido "de la Rosa", cuya familia ocupó diversos cargos en la ciudad. La puerta es monumento desde 1985.

Se encuentra junto a la catedral de Cádiz, en la plaza de Pío XII. En su parte superior conserva un matacán mientras que el arco de entrada está realizado en ladrillo. Desde la plaza de la catedral se puede observar el matacán así como las aberturas en el suelo para arrojar objetos o líquidos hirvientes sobre los atacantes. Desde el otro lado, el interior del barrio del Pópulo, se puede apreciar sobre el arco el correspondiente trozo del paseo de ronda.

Originalmente el acceso se realizaba a través de un eje con forma de codo, debido a la torre de enfrente (barbacana), ya desaparecida. En la fotografía del matacán se distingue cómo aún queda en un lateral parte del arranque de la barbacana. Este torreón se encontraba unido a la muralla principal por un corto lienzo, lo que daba al conjunto una sólida estructura de entrada. Del pequeño lienzo sólo se conserva el arranque. Lienzo y torreón fueron derruidos para facilitar el acceso una vez superados los tiempos de necesidad defensiva. En el compartimento que se amplió para permitir el paso de carruajes, hay una rendija para defender la entrada.

 Barbacana: obra avanzada y aislada para defender puertas de plazas, cabezas de puente, etc. También es el muro bajo con que se suelen rodear las plazuelas que algunas iglesias tienen alrededor de ellas o delante de alguna de sus puertas.


Frente al arco se había abierto una pequeña plaza, denominada "de las mesas", en la que se montaba la horca y que desapareció cuando se configuró la actual plaza de la Catedral. Es con diferencia la más alta de las puertas de la muralla medieval. Por ella entraba el cabildo municipal a caballo cuando se formaba y en ocasiones como la procesión del Pendón Real con motivo de las proclamaciones de reyes.

Restaurado en 1973, tiene la declaración de Bien de Interés Cultural.


domingo, 28 de diciembre de 2025

Los glacis


Para completar el muro del Frente de Tierra, entre 1655 y 1656 se decide la construcción de un nuevo foso con trinchera por delante del revellín y del foso existente. Sería una nueva muralla de menor entidad con su propio foso y camino cubierto capaz de instalar artillería.

En antiguos planos se muestra un foso de mar a mar y una trinchera de piedra de siete metros construida con el material extraído para el foso. Tenía forma de "obra coronada", es decir: un baluarte en medio y dos semibaluartes laterales unidos por murallas dibujando el perfil de una corona. Tanto los baluartes como las murallas disponían de cañoneras.

Se conseguía alejar una posible artillería enemiga y disponer de una línea avanzada de ataque y defensa. Permaneció hasta la modernización definitiva de Ignacio Sala en los años treinta del siglo XVIII. Esta obra no sirvió por lo que fue rápidamente dañada por el viento y cegada por la arena.


Sin lugar a dudas el derribo de los glacis fue una pérdida patrimonial importante para Cádiz. Vendrían a llegar hasta lo que hoy es la calle Santa Cruz de Tenerife. El glacis avanzado o ante-glacis iba a terminar en suave declive junto a la hondonada del Instituto Hidrográfico y a los jardines del “chalet de Varela”.

Ya dijimos que las murallas eran vistas como un cinturón de piedra que ahogaba a la ciudad. En 1933 se derriban los glacis. Según otra fuente es a partir de 1949 cuando las defensas al exterior de la Puerta de Tierra, como el glacis defensivo, quedan desmanteladas.


En la foto que acompaña, tomada desde la Puerta de Tierra, se aprecia a la derecha Santa María del Mar, al fondo la plaza de toros, a la izquierda la iglesia Madre de Dios, que existía en San Severiano hasta la explosión de 1947, y al fondo se adivinan las torres de la iglesia de San José.

El más cercano y que defendía la Puerta de Tierra, era el revellín, muralla en forma de triángulo. Las caballerías y las personas cogían por el camino de tierra entre los glacis y el camino central era utilizado por el tranvía.

Una lamentable pérdida que de haberse mantenido hoy sería un referente histórico. Sobre la eliminación de los glacis existen versiones diferentes. Algunas fuentes hablan de la destrucción completa de los mismos e incluso refieren el empleo de sus piedras en otras construcciones. Otras dicen que sólo fueron destruidos hasta ras del suelo y que así se explica que el tramo de avenida desde las  Puertas de Tierra hasta la esquina con Santa Cruz de Tenerife sea totalmente plano. Es en este tramo donde se ubicaban los glacis. Luego la avenida va con una pendiente suave hasta la glorieta del Hotel Playa. Es un dato curioso difícil de apreciar a simple vista si no se sabe.


En la fotografía podemos distinguir dos entradas a las llamadas Cuevas de María Mocos. Este conjunto de galerías tiene unos 3 kilómetros de recorrido. El lado más conocido es el que podemos ver en fotos antiguas próximos a la playa. Las dos entradas que se pueden ver en las foto, no son originales sino causadas por el derrumbe de una galería paralela, de unos 200 metros, que uniría estos dos ramales.

En la cartografía militar del siglo XVII se denomina a este ramal “galería aspillerada”. Su misión era defender todo el bajo de la muralla de Santa María del Mar. Tenía cada 2 metros una aspillera de disparo, donde el soldado disparaba desde dentro del túnel, protegido de los disparos del exterior.
La desaparición de esta galería se puede achacar al mar en los grandes temporales de invierno. En documentos de la época quedan registrados los problemas que encontraron los ingenieros militares para amurallar el Campo del Sur, llamando a esta muralla como la del Vendaval.


Contraminas es el verdadero nombre de estas “cuevas”. Es un sistema defensivo subterráneo de los siglo XVII y XVIII, cuya misión era dejar minado todo el subsuelo de los antiguos glacis. En caso de una invasión por tierra el conjunto de murallas obligaba al ejército enemigo a pasar por encima de estas galerías, donde tenían colocados estratégicamente unos hornillos. Estos hornillos eran pozos que subían hasta la superficie y escondían unas cargas explosivas, que se harían volar simultáneamente para explotar toda la superficie del glacis cuando el invasor estuviera sobre él. A esto se le uniría el fuego de artillería desde la Puerta de Tierra. Esto nunca llegó a ocurrir. Al mismo tiempo podían servir como vía de escape o refugio en caso de asedio o invasión en una ciudad acostumbrada a este tipo de episodios. Las dimensiones de las cuevas de Mariamoco serían aproximadamente de un metro de anchura por 1,80 de altura.


Estos pasadizos subterráneos forman parte de una leyenda popular de la ciudad. El nombre de Maríamocos o María Moco procedía de una mujer gitana que vivía en estas cuevas cuando ya habían perdido su función militar. Elaboraba pócimas y ungüentos, y un día desapareció sin dejar rastro. Las galerías eran un lugar perfecto para refugio de forajidos y contrabandistas.

La práctica del contrabando siempre ha sido una constante en la historia y Cádiz. No podía ser menos con un puerto tan floreciente y de tanto tráfico comercial durante el siglo XVIII. También fue lugar de residencia de personas sin recursos, que encontraban en ellas un sitio donde vivir. En las exploraciones que se han hecho, han aparecido restos de diversas épocas: romanos, medievales, modernos y contemporáneos.


En la actualidad se conserva parte de estas galerías entre Bahía Blanca y la playa de Santa María del Mar, siendo accesibles algunos tramos. En la maqueta de 1777 del Museo de las Cortes de Cádiz, se aprecian reproducidas levantando la parte de los glacis que las cubre. En el mapa de 1837 se ve cómo completaban este sistema una serie de galerías que comunicaban entre sí los principales edificios públicos y las cloacas de la Gades romana.


Esta foto publicada en el grupo Cádiz en el Recuerdo está tomada de un antiguo vídeo y muestra la distribución de los glacis ante la Puerta de Tierra. Ayuda a entender su extensión e importancia como obstáculo para llegar a la ciudad.

El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía publica estos dos planos de 1745 en los  que se recogen la propuesta de minas y contraminas para defender la Puerta de Tierra. En su encabezado dice "Plano de las minas y hornillos más precisos que se proponen construir debajo del primer camino cubierto de las fortificaciones de la Puerta de Tierra de Cádiz para su mejor defensa  . iquidando este proyecto mucho más reducido que el que se formó en 18 de enero de este año; respecto, que se escusa los hornillos de las plazas de arma del segundo camino cubierto los que se adelantaban debajo de las capitales del primer glacis y todos los hornillos superiores por que estos últimos se pueden suplir con bombas y cajones enterrados quando llegue el caso de estar sitiada la plaza  / D. Ignacio de Sala, Ingeniero Militar."


El segundo plano, que está firmado por el autor, dice: "Plano de las minas y hornillo que se proponen para construir debajo del glacis del primer camino cubierto de las fortificaiones de la Puerta de Tierra de Cádiz: con el fin de hazer esta obra muy respectable y capaz de la myor defensa, con una légua de sierpe, o se evansa el centro del segundo camino cubierto para detener los aproches y ataques del sitiador"


Cuando se construyó el edificio del antiguo edificio del gobierno civil, en la actual plaza de la Constitución, aparecieron restos de los gacis al excavar para los trabajos de cimentación. En la actualidad (2025) es posible volver a contemplar estos restos ya que el edificio fue demolido hace años sin que se hayan ejecutado las obras previstas.


En las proximidades, concretamente en la calle Pérgolas. Se ha tenido el acierto de dejar visible una pequeña sección de glacis, aparecido al realizar las obras de este edificio. Además de poder apreciar el material empleado para su construcción también nos da idea de la altura a la que se encontraba el suelo en el momento de su construcción, más bajo que el actual de la calle.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Antiguo trazado del ferrocarril por Santibáñez y Cortadura

Estamos acostumbrados a ver el paso de los trenes y tranvías entre la autovía de Cádiz a San Fernando y la Bahía de Cádiz pero esto no fue siempre así. Era práctica habitual en la construcción de las primeras líneas de ferrocarril aprovechar los tramos de playa para instalar las vías sobre la arena.  El terreno era naturalmente llano y sin desniveles.

Entre Cádiz y San Fernando también fue así. Los primeros trenes circulaban sobre la arena de Cortadura pasando por detrás del ventorrillo El Chato.


La reducción de costes y tiempo de los trabajos tenían como inconveniente posterior los movimientos naturales de la arena con el viento y las mareas, lo que provocaba la necesidad de efectuar continuos trabajos de mantenimiento. A esto se une la peligrosidad del paso a nivel que cruzaba la carretera a la altura de Torregorda, que provocó más de un accidente pese al escaso tráfico de la época.


Hasta llegar al trazado actual hubo varios proyectos. En principio se construyó una vía única para finalmente llegar a la doble vía electrificada.


Aún hoy es posible encontrar vestigios de la antigua ubicación de las vías. Viniendo desde Cádiz por el nuevo camino peatonal Eurovelo y próximos ya a Torregorda podemos distinguir fácilmente los restos de balastro junto al sendero, los cuales nos revelan el trazado de la vía para llegar al recinto militar.





Por el lado de la bahía también podemos encontrar restos de balastro que desde el aire parecen tener continuidad con los anteriores. Se encuentran en la zona de Santibáñez más estrecha y junto al otro sendero que transcurre hacia Cádiz paralelo a las vías del tren junto a la orilla. Se encuentra algo menos visible al ser un espacio menos transitado pero de nuevo el balastro delata su existencia.




Unos restos de aparentes escombros llaman la atención junto al trazado.


Por si quedara alguna duda, lo descubrimos y vemos que se trata de la señal que marca el kilómetro 148.9 de la línea. Revisadas las fuentes antiguas vemos que sitúan el kilómetro 149 en las proximidades de Río Arillo, lo cual es una ubicación bastante aproximada.

Santibáñez




Santibáñez se encuentra entre Cádiz y San Fernando a la altura de la curva de Torregorda en el lado que da a la bahía. Es la única en la carretera que enlaza las dos ciudades así que es imposible perdernos. Existe un paso elevado en la autovía que nos permite acceder fácilmente desde ambos sentidos.


Desde hace siglos existieron molinos de marea en este lugar pero su valor estratégico es que permite desde él controlara el acceso a Cádiz. Desde aquí se extiende un istmo de arena por el cual sólo caben la autovía y el tendido ferroviario. A un lado la bahía y al otro la playa que da al océano Atlántico.



La actividad económica se basó en los molinos y la pesca artesanal. A nivel estratégico se ubicaron allí las defensas de Torregorda, en el lugar de una antigua torre de almadraba. Hoy persisten estas instalaciones como polígonos de experiencias para la artillería. Al otro lado también se instaló una batería menos llamada "del Ángulo del Camino", por ser el lugar donde giraba el antiguo "arrecife" (camino).


Este lugar también fue escenario de escaramuzas durante la Guerra de la Independencia y la posterior invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis para restaurar el absolutismo de Fernando VII.


Actualmente el lugar está recuperando su actividad para la piscicultura y restauración. Mantiene unas modestas instalaciones para la pesca deportiva. La autovía y las vías del ferrocarril marcan la diferencia entre el ecosistema de la bahía y el de la playa de Cortadura.

domingo, 13 de abril de 2025

jueves, 30 de enero de 2025

El tráfico de esclavos en Cádiz





La esclavitud fue legal en España hasta 1820. A partir de entonces será trata clandestina hasta su prohibición, primero en la península y luego en los territorios de ultramar hacia finales del siglo XIX.

Carlos III es conocido popularmente como "el mejor alcalde de Madrid" por sus obras públicas sin embargo algunos historiadores le califican como "el sobrevalorado". Uno de sus aspectos más oscuros es que llegó a convertirse en el mayor propietario de esclavos de España alcanzando la cifra de unas 20.000 personas.

La defensa de los territorios en América suponía enormes gastos que esquilmaban la producción de plata. Carlos III decide impulsar la economía de los virreinatos a base de hacer crecer los cultivos de azúcar. Para ello necesita abundante mano de obra y no tiene escrúpulos en recurrir a los esclavos, igual que estaban haciendo ya Francia e Inglaterra. Libera el tráfico de esclavos y encarga el negocio a compañías españolas, como la Compañía Gaditana de Negros, las cuales crecen ante la demanda de mano de obra. De manera repugnante se refieren a estas personas esclavizadas como "mano de obra parlante".

Es poco conocido por los ciudadanos pero esclavitud y comercio de seres humanos hubo en Cádiz y no poco. De hecho cuando la esclavitud estaba ya desprestigiada y prohibida en la península e islas, fue Cádiz el último puerto de esclavos hacia América.

Apenas quedan vestigios de esta vergonzosa actividad o pasan inadvertidos, por ejemplo: tallas de vírgenes negras, cofradías “de los morenos” y concretamente en Cádiz: el Callejón de los Negros y el Baluarte de los Negros.

Se estima que durante los siglos XVI, XVII y XVIII pasaron por Cádiz unos 20.000 esclavos de diferentes etnias y procedencia: negros, turcos, moros y asiáticos. Las medidas liberalizadoras del tráfico negrero de 1765 permitieron que Cádiz fuera la ciudad española donde se funda la primera empresa negrera española: La “Compañía Gaditana de Negros” en 1765 ubicada en la Casa de Contratación y que estuvo operativa hasta 1772. Por contrato (llamado “asiento”) con la monarquía española debían suministrar determinado número de esclavos a las colonias españolas en América y el incumplimiento de estas cláusulas podría ser causa de rescisión del contrato, lo que en parte sucedió.

La Compañía Gaditana de Negros, comenzó en 1765, con la fragata La Venganza, para comprar hasta 700 negros, aunque sólo obtuvieron unos 250 con características especiales tales como la estatura, de siete palmos (llamados piezas) frente a los de menor estatura (llamados mulencón y mulenque) incluyendo a mujeres y niños, pagando a la Corona un tributo de 40 pesos por pieza y algo menos por mulencones y mulenques.


Entre los trámites, para la identificación se le marcaba con el carimbo (marca de la compañía) y se escrituraban las ventas. Las operaciones de la Compañía se efectuaban en navíos de bandera española, francesa e inglesa. Los esclavos negros eran marcados doblemente con un hierro al rojo vivo con la R (marca del Rey) y con el carimbo tal y como se lleva a cabo con la ganadería, siendo marcados en la espalda o pecho (hombres) y espalda o brazos (mujeres). Carimbo significa marcar o sellar y es un portuguesismo, lengua oficiosa de la trata puesto que durante más de dos siglos, tratado de Tordesillas por medio, el monopolio negrero estuvo en manos portuguesas.


La Compañía tenía capacidad para traficar con unos 1.500 negros al año a Cartagena, 1.000 a Cuba y unos 500 a Santo Domingo, Margarita y Puerto Rico. Cuando desembarcaban un representante del rey y otro de la compañía hacían la comprobación de la “mercancía”: número de esclavos y clasificación por edades, altura, sexo, complexión y marcaban con el carimbo. Si algún negro era conflictivo se le cortaba la cara con un cuchillo y así se le podía identificar si escapaba y era detenido.

En 1772 la compañía se declara en quiebra por la presión antiesclavista de Gran Bretaña y no poder cumplir el contrato con la cantidad de negros acordada. Renace después por nuevos privilegios reales dedicada al tráfico negrero y también a mercaderías como azúcar, café etc. La disolución definitiva se produce en 1779 por problemas económicos y por las medidas del Reino Unido contra la trata desde 1772, que originarían años después el Acta del Comercio de Esclavos en 1807.